<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></title><description><![CDATA[Intento de filósofo]]></description><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!BaYd!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F89a95db0-6644-49cd-8dfb-d306370bd2ff_741x741.jpeg</url><title>Lucas Peñaylillo</title><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Fri, 10 Apr 2026 16:36:45 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://lucaspeaylillo429363.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[lucaspeaylillo429363@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[lucaspeaylillo429363@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[lucaspeaylillo429363@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[lucaspeaylillo429363@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[La regresión al infinito de las cinco vías]]></title><description><![CDATA[El punto clave de las demostraciones para la existencia de Dios en Santo Tom&#225;s de Aquino.]]></description><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/la-regresion-al-infinito-de-las-cinco</link><guid isPermaLink="false">https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/la-regresion-al-infinito-de-las-cinco</guid><dc:creator><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></dc:creator><pubDate>Wed, 11 Mar 2026 19:33:21 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/efbdeee8-9270-4201-b3b2-1c4b47deb46d_900x1365.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las cinco v&#237;as de Santo Tom&#225;s</strong></p><p>Como dec&#237;a en mi ensayo anterior, con J convers&#233; sobre algo m&#225;s importante: las cinco v&#237;as para demostrar la existencia de Dios. &#191;A qui&#233;n le importa Dios? De hecho, a todo el mundo, incluso quienes niegan su existencia, porque todo aquel que busca la verdad busca, aunque sin ser consciente de ello, a Dios, pues solo en &#201;l alcanzar&#237;an la plenitud de su natural deseo de bondad absoluta. Por eso, y por ser de mis temas preferidos en la filosof&#237;a, me parece importante ahondar en una de las partes esenciales del argumento de las cinco v&#237;as, sin el cual ellas carecen de total sentido.</p><p>Aunque las presenta Tom&#225;s de Aquino en la <em>Suma de Teolog&#237;a</em> (y en otras obras), varias de ellas ya estaban presentes en la discusi&#243;n medieval (como con San Anselmo de Canterbury en su <em>Monologion</em>) y son tomadas de autores griegos, como Arist&#243;teles y Plat&#243;n (por ejemplo, en la <em>F&#237;sica</em> y la <em>Metaf&#237;sica</em>, y la <em>Rep&#250;blica</em> y el <em>Timeo</em>, respectivamente). El c&#243;mo las presenta el Aquinate es, sin embargo, muy importante, porque implica una s&#237;ntesis y fuerza argumental sin precedentes. La fuerza del argumento de Tom&#225;s depende, es cierto, de todo un aparato conceptual metaf&#237;sico determinado, as&#237; como de la l&#243;gica silog&#237;stica (las reglas del razonamiento v&#225;lido). Pero una vez aceptados estos supuestos (especialmente la l&#243;gica, dif&#237;cil de negar), las cinco v&#237;as no parecen tener por d&#243;nde perderse. Ustedes en cambio, se podr&#237;an estar perdiendo ahora mismo, porque no he dicho c&#243;mo son estas cinco v&#237;as o argumentos para demostrar la existencia de Dios. Enunciar&#233; la estructura:</p><blockquote><p>1. Evidencia sensible: <strong>existe algo en el mundo</strong> (el movimiento; las causas; cosas que se comienzan a existir y dejan de existir; el bien y la verdad; cosas que se dirigen a un fin). Constatamos un hecho evidente, de tal modo que, sostenidos en este cimiento inamovible, podamos pasar a la <strong>necesaria verdad de la conclusi&#243;n</strong>.</p><p>2. Principio de causalidad: estas cosas que existen en el mundo requieren de una causa para ser, algo distinto de ellas. Si el hecho evidente que constatamos da cuenta de la <strong>necesaria limitaci&#243;n</strong>, <strong>finitud</strong>, <strong>insuficiencia</strong>, de las cosas de este mundo, hay algo que las hace ser y ser como son. De hecho, as&#237; lo vemos nosotros, pues, por ejemplo, yo solo existo porque <em>procedo</em> de mis padres; las hojas se mueven <em>porque</em> las mueve el viento; ahora <em>soy</em> porque el <em>ser</em> me es dado, de lo contrario nunca dejar&#237;a de <em>ser</em>.</p><p>2.a. Este principio puede justificarse a trav&#233;s del principio de no contradicci&#243;n. Debe ser otro el que cause, mueva o d&#233; la existencia, pues &#8220;&#8230; si alg&#250;n m&#243;vil pudiera moverse a s&#237; propio, se esfumar&#237;a el principio de contradicci&#243;n. Porque, en tales circunstancias, el m&#243;vil se mover&#237;a hacia una perfecci&#243;n determinada porque <em>carece de ella</em>, y, al mismo tiempo, la poseer&#237;a porque se la dar&#237;a a s&#237; propio, y nadie da lo que no tiene&#8230;&#8221; (Lira, <em>Analog&#237;a de la ley</em>, 2019, p. 195).</p><p>3. Imposibilidad de la extensi&#243;n al infinito de causas: las cosas del mundo son causadas, como vimos, por causas pr&#243;ximas o cercanas (como mis padres o el viento), pero estas &#250;ltimas tambi&#233;n son causadas por otra cosa anterior. Aqu&#237; hacemos una afirmaci&#243;n radical: <strong>la cadena de causas</strong> (imaginen una verdadera cadena de metal), <strong>en la que un eslab&#243;n depende del otro para existir como tal, no puede ser infinita o extenderse indefinidamente</strong> (&#191;Por qu&#233; no?).</p><p>4. Existencia de Dios: dado que la cadena no es infinita, aquello de lo cual dependen todas las cosas es un ser que no depende de nada, la primera causa de toda la cadena, que llamamos Dios. Que este &#8216;ente&#8217; extra&#241;o, primera causa, sea Dios tal y como lo comprendemos, requiere de m&#225;s demostraci&#243;n, pero no ser&#225; hecha aqu&#237;.</p></blockquote><p>El punto esencial de las v&#237;as es el tercero, en que se niega la posibilidad de una regresi&#243;n al infinito de causas. Pero, as&#237; como su importancia, tambi&#233;n es grande la confusi&#243;n que puede generar (una confusi&#243;n mental que me sigue ocurriendo, incluso, cuando repaso el infinito al que nos puede llevar). En el cumplea&#241;os del ensayo anterior intent&#233; exponer a J este paso argumental y creo que la explicaci&#243;n dio frutos: <em>tiene coherencia y negarlo ser&#237;a negar la misma l&#243;gica; negar las v&#237;as requiere negar otra de sus premisas o sus presupuestos filos&#243;ficos</em>. Pero todo comenz&#243; por una cl&#225;sica <em>confusi&#243;n</em> (entre otras) que se tiene respecto del argumento: <strong>no puede haber una cadena causal infinita porque, de lo contrario, no habr&#237;a una primera causa / como hay primera causa, no hay cadena causal infinita</strong>. Lo que hacemos aqu&#237; es una <em>petici&#243;n de principio</em>, es decir, aceptar de antemano la conclusi&#243;n que se pretende demostrar. Lo que se busca demostrar con las v&#237;as es la existencia de una primera causa (que llamamos Dios), de modo que <strong>su existencia no puede servir de ayuda para aceptar que no puede haber una cadena causal infinita</strong>, lo cual es un paso anterior y necesario para reci&#233;n llegar a concluir la existencia de Dios.</p><p>Este error, bastante com&#250;n y comprensible (por el mareo mental que genera imaginarse el infinito causal, en una seguidilla de &#8216;este causa a este&#8217; que no termina, y por lo abstracto que es), lo he notado tambi&#233;n en alumnos de primer a&#241;o de Derecho, en el curso Fundamentos Filos&#243;ficos del Derecho (lo que tambi&#233;n es normal, por estudiar esa cosa que es el Derecho y no la sabia Filosof&#237;a). En este maravilloso curso (del cual soy un mero ayudante), en su &#250;ltima unidad, se analizan las v&#237;as y su estructura argumental general. No faltan los controles de lectura y los ex&#225;menes en que se pregunta por alguna v&#237;a y, al argumentarla, se dicen cosas del estilo &#8216;es imposible una cadena causal infinita porque tiene que haber una primera causa&#8217;. Aunque el profesor sea misericordioso, este es un error garrafal, porque hace de las cinco v&#237;as un argumento circular y, por tanto, inv&#225;lido&#8230; Lamentablemente, la lectura simple y directa de Santo Tom&#225;s tampoco ayuda, pues &#233;l mismo dice que &#8220;Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegar&#237;a al primero que mueve&#8230;&#8221; y &#8220;Si en las causas eficientes llev&#225;semos hasta el infinito este proceder, no existir&#237;a la primera causa eficiente&#8230;&#8221; (<em>S</em>. <em>Th</em>., I, q. 2, a. 3). Pero el Doctor Com&#250;n no lo dice con error, pues habla de causas dependientes y asume, en el breve texto de la <em>Suma</em>, varios presupuestos metaf&#237;sicos.</p><p>En fin, que no es lo mismo decir &#8216;no puede haber cadena causal infinita <em>porque</em> hay primera causa&#8217; que &#8216;no puede haber cadena causal infinita <em>entonces</em> hay primera causa&#8217;. El argumento del Aquinate busca defender lo segundo, por tanto, &#191;c&#243;mo es que no puede haber una cadena causal infinita?</p><p></p><p><strong>Cadenas causales infinitas</strong></p><p>Para comprender la imposibilidad del argumento, veamos c&#243;mo puede ser una cadena causal infinita. Por supuesto que no hablo realmente de una cadena de metal, aunque ciertamente as&#237; lo parece, porque su yugo es pesado para los alumnos estudiando para el examen&#8230; Bien, tomemos por &#8216;infinito&#8217; aquello que nunca termina, que no tiene l&#237;mite alguno; tomemos por &#8216;cadena&#8217; aquella uni&#243;n de cosas sucesivas y dependientes entre s&#237; (como los eslabones de la cadena de metal); y tomemos por &#8216;causal&#8217; aquella cualidad de algo por la cual esto hace depender de s&#237; a otra cosa, cuyo existir no se dar&#237;a de no ser por ese algo que opera &#8216;causalmente&#8217;. Por ejemplo, la misma cadena met&#225;lica que los esclaviza en el estudio del Derecho es, en cierto sentido, una cadena causal: es una cadena, esto es, un todo que consta de partes, los eslabones, los cuales dependen uno de otro sucesivamente, pues el &#250;ltimo eslab&#243;n en la cadena que cuelga no estar&#237;a suspendido en el aire de no ser por el anterior del cual depende en su posici&#243;n actual, y as&#237; sucesivamente hasta llegar al primero. En este caso no es infinita (aunque para algunos estudiantes antiguos lo es&#8230;).</p><p>Intuitivamente, la cadena de metal no es infinita, pues nunca hemos visto una as&#237;, y por mucho que no veamos d&#243;nde termina, el metal del mundo, incluso del universo, se puede terminar. Pero hay cadenas causales que pueden ser infinitas, como lo es aquella que depende del fundamento inamovible de la verdad: si digo que &#8216;Lucas escribi&#243; esto&#8217; (que para el momento en que lo lean s&#237; estar&#225; en tiempo pasado) y resulta ser verdadero, luego podr&#233; decir &#8216;es verdad que &#8216;Lucas escribi&#243; esto&#8217;, y luego &#8220;es verdad que &#8216;es verdad que &#8216;Lucas escribi&#243; esto&#8217;&#8221; y as&#237; sucesivamente sin t&#233;rmino alguno (excepto por el aburrimiento). La cadena es causal, porque una verdad depende de la anterior para ser verdad, y puede ser infinita, porque todas dependen de una verdad que no depende de ninguna otra, que &#8216;Lucas escribi&#243; esto&#8217;. Sin esta primera verdad ninguna de las dem&#225;s puede serlo, y resulta f&#225;cil saberlo, porque la primera verdad es evidente a nuestro intelecto, y cuando no, solo podemos pensar esta cadena cuando conocemos ya una verdad de la cual hacemos depender todas las otras aburridas proposiciones. Llamemos a esta cadena causal infinita la <strong>cadena veritativa</strong>.</p><p>Hay otro tipo de cadena causal que puede ser infinita: la <strong>cadena causal accidental</strong>. &#191;Por qu&#233; accidental? Porque ninguno de sus &#8216;eslabones&#8217; depende del otro en su continuo existir, sino que solo para comenzar a existir o comenzar a realizar determinada actividad. As&#237;, no es de la <strong>esencia</strong> de la cosa causada el ser causada por el eslab&#243;n anterior, sino que le es <strong>accidental</strong> o <strong>contingente (no-necesario)</strong>, y no lo necesita para <strong>ser ahora</strong>. El ejemplo cl&#225;sico de esta cadena es la sucesi&#243;n de generaciones familiares: mi bisabuelo y bisabuela engendraron a mi abuelo, el cual con mi abuela engendraron a mi padre, el cual con mi madre engendraron mi persona. Como es obvio, mis ancestros pueden morir y yo seguir aqu&#237;, precisamente porque no est&#225; en la esencia de mi existir el que ellos existan, como tampoco lo estaba en la esencia del existir de mis padres, abuelos y tatarabuelos. Lo que s&#237; fue necesario es que mi abuelo procediera de sus padres, que ellos lo hicieran comenzar a existir procre&#225;ndolo (es decir, caus&#225;ndolo). Tal cadena puede, al menos hipot&#233;ticamente, ser infinita, precisamente porque el eslab&#243;n siguiente puede separarse del anterior y seguir funcionando, de manera que se une con los dem&#225;s solo de manera<strong> accidental</strong>, no <strong>esencial</strong>.</p><p>La cadena causal que no puede ser infinita, sin embargo, es la cadena causal <strong>esencial</strong>, justamente aquella a la que apela Tom&#225;s en las cinco v&#237;as. Y no lo hace por mero capricho, sino que por la experiencia evidente de la que parte el argumento. En este tipo de cadena causal, el &#250;ltimo eslab&#243;n, aquel que est&#225; colgando y ronzando el piso, depende para mantenerse en su posici&#243;n del eslab&#243;n anterior, este del anterior y as&#237; sucesivamente. As&#237; se muestra, por ejemplo, con el movimiento como suceso evidente del mundo: las cosas se mueven, esto es, cambian de un estado a otro, de color, de lugar, de tama&#241;o, y la materia cambia su estructura formando nuevos seres; pero para moverse necesitan de otra cosa que las mueva, pues (y aqu&#237; viene el fascinante, pero para algunos aburrido, principio filos&#243;fico) <strong>todo lo que se mueve es movido por otro / todo lo que pasa de la potencia al acto lo hace solo en virtud de otra cosa que ya est&#225; en acto</strong> (el cual debe ser, al menos en alg&#250;n sentido, un <em>otro</em>, por lo indicado en el punto 2. a.).</p><p>En t&#233;rminos sencillos (si es que puedo lograrlo): las cosas cambian solamente porque hay otra que la &#8216;ayuda&#8217; o &#8216;colabora&#8217; con este cambio, pues aquello que cambia no tiene la <em>energ&#237;a</em> para hacerlo por s&#237; misma. No la tiene porque de lo contrario cambiar&#237;a por s&#237; sola, cosa que no ocurre (y ser&#237;a contradictorio), pues para cambiar de lugar mis piernas deben sostener mi torso y moverme completamente, para que el pincel pinte un lienzo debe ser sostenido por una mano continuamente, para que esto se escriba en el computador debo apretar las teclas en el momento, para que la planta crezca debe estar siempre dispuesta a recibir nutrientes de la tierra, <strong>para que las cosas existan deben recibir continuamente la existencia, pues no la tienen por s&#237; mismas (o siempre existir&#237;an)</strong>.</p><p>En este tipo de cadena, si quitamos la causa que sostiene al efecto, el efecto deja de existir o de realizar la actividad que realizaba. Sin la disposici&#243;n de la planta a recibir nutrientes, los deja de recibir y deja de crecer (como si la sac&#225;ramos de ra&#237;z), sin medios de desplazamiento no puedo cambiar de lugar, sin recibir la existencia dejo de existir y de realizar cualquier tipo de operaci&#243;n. Aunque esto &#250;ltimo parece tautol&#243;gico (como decir que sin estar comiendo dejo de comer), es necesario decirlo por cuanto <strong>la existencia</strong>, que damos por sentado, <strong>aunque es algo de nosotros, no la creamos nosotros, sino que es necesariamente recibida</strong> (&#191;de qu&#233;?), porque la dura experiencia de la muerte nos lo manifiesta: <strong>si la existencia fuera absolutamente nuestra, no morir&#237;amos</strong>. A diferencia de la cadena causal accidental, donde cada eslab&#243;n solo est&#225; unido al otro accidentalmente y no por necesitarlo en su esencia, ac&#225;, podr&#237;a decirse, <strong>es de la esencia de la cosa el depender de la anterior</strong>, pues sin esta aquella deja de ser u operar como es. Lo que esta reflexi&#243;n nos manifiesta, entonces, es que toda realidad que se inscriba en una cadena causal esencial (y as&#237; parece ser todo lo que conocemos) es por su misma constituci&#243;n un <strong>ser-en-dependencia</strong> o <strong>ser dependiente</strong>. Y lo dependiente depende de algo, que para sostener todo debe poseer en s&#237; la cualidad (la <em>energ&#237;a</em>) que comunica; debe poseerla de forma <strong>independiente </strong>o volver&#237;amos a necesitar de aquel ser independiente del cual dependa todo, cuya necesidad se manifiesta en el mismo ser-dependiente conocido en este mundo. Este es el punto fuerte de las cinco v&#237;as de Santo Tom&#225;s de Aquino, cuyo buen entendimiento, unido a la experiencia del mundo, dan lugar a su conclusi&#243;n: la necesaria existencia de Dios.</p><p></p><p><strong>La imposibilidad de la regresi&#243;n al infinito</strong></p><p>&#191;C&#243;mo llegamos a Dios? A estas alturas a algunos ya se les habr&#225; prendido la ampolleta, pero si yo leyera esto por primera vez probablemente no ser&#237;a el caso. Para responder esta pregunta, entonces, veamos algunos ejemplos y met&#225;foras que aclaran la cuesti&#243;n. El mismo Santo Tom&#225;s da un ejemplo muy &#250;til: &#8220;Un bast&#243;n no mueve nada si no es movido por la mano&#8221; (<em>S</em>. <em>Th</em>., I, q. 2, a. 3); &#8220;Que la piedra sea movida por el bast&#243;n, &#233;ste por la mano, y as&#237; indefinidamente&#8221; (<em>S</em>. <em>Th</em>., I, q. 46, a. 2, ad 7). Con esto &#8220;&#8230; se multiplicar&#237;an indefinidamente las causas requeridas para la producci&#243;n de alg&#250;n efecto&#8221; (<em>S</em>. <em>Th</em>., I, q. 46, a. 2, ad 7). &#191;Cu&#225;l es el problema de tal multiplicaci&#243;n? Pues que ninguna causa producir&#237;a ning&#250;n efecto (es decir, no se producir&#237;a el hecho que constatamos en la experiencia, como el movimiento), &#8220;&#8230; por haber de <strong>aguardar</strong> a que antes actuasen infinitas causas&#8221; (Mill&#225;n-Puelles, <em>Obras completas, vol. 2. Fundamentos de Filosof&#237;a</em>, 2013, p. 396). En la cadena causal el &#250;ltimo eslab&#243;n (que podemos entender como aquel que produce el efecto constatado), &#8216;<em>esperar&#237;a</em>&#8217; a que <strong>infinitos</strong> eslabones act&#250;en solo para que &#233;l pueda ser, actuar y producir su efecto. No hay t&#233;rmino alguno en una espera de <strong>infinitos</strong> otros en la fila, y ante una espera infinita, no hay efecto alguno que suceda. Una espera que no es inviable por el tiempo que requiera (pues en cada <em>instante</em> de tiempo la cadena causal funciona, sin <em>sucesi&#243;n</em> temporal), sino que porque <strong>la &#8216;espera&#8217; infinita sucede debido a que aquello que se espera nunca llega: una </strong><em><strong>energ&#237;a</strong></em><strong> que todas esperan recibir, sin que ninguna causa la tenga por s&#237; misma</strong><a href="#_ftn1">[1]</a>.</p><p>La met&#225;fora de un gran dominico puede servirnos para captar esto: &#8220;&#8230; pretender &#8230; que el numero infinito de causas intermedias puede dispensarnos de hallar una causa primera equivale a decir que un pincel puede pintar solo, mientras tenga un mango muy largo. De nada sirve la longitud del mango; <strong>lo importante es la mano</strong>&#8221; (Sertillanges, O.P., <em>Las fuentes de la creencia en Dios</em>, 1943, p. 52). Porque lo importante en esta cuesti&#243;n es que, en una serie de causas dependiente, o cadena causal esencial, cada causa depende de una anterior, causas sin las cuales el efecto no existir&#237;a, y la cadena toda requiere de una causa que no dependa de ninguna otra, <strong>so pena de una espera infinita por un recibir la </strong><em><strong>energ&#237;a</strong></em><strong> de una nada que no la tiene</strong>. Al igual que con la cadena veritativa, en que las proposiciones verdaderas que indican la verdad de la anterior se sustentan, en &#250;ltimo t&#233;rmino, en la verdad evidente primera (&#8216;Lucas escribi&#243; esto&#8217;); en la cadena causal de la realidad cada causa dependiente manifiesta, en &#250;ltimo t&#233;rmino, un sustento en una causa incausada, que pone t&#233;rmino a la espera si es que existe como <em>primer</em> eslab&#243;n. <strong>Sin la mano no hay pintar ni pintura, sin Dios no hay mover ni movimiento</strong>.</p><p>Por ello, cuando se habla de la imposibilidad de la regresi&#243;n al infinito, Santo Tom&#225;s siempre habla de una cadena causal con una causa primera, intermedias y una &#250;ltima, que produce el efecto final:</p><blockquote><p>&#8220;En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente porque en todas las causas eficientes hay orden: la primera es causa de la intermedia; y &#233;sta, sea una o m&#250;ltiple, lo es de la &#250;ltima. Puesto que, si se quita la causa, desaparece el efecto, si en el orden de las causas eficientes no existiera la primera, no se dar&#237;a tampoco ni la &#250;ltima ni la intermedia. Si en las causas eficientes llev&#225;semos hasta el infinito este proceder, no existir&#237;a la primera causa eficiente; en consecuencia no habr&#237;a efecto &#250;ltimo ni causa intermedia; y esto es absolutamente falso. Por lo tanto, es necesario admitir una causa eficiente primera. Todos la llaman Dios&#8221; (<em>S</em>. <em>Th</em>., I, q. 2, a. 3).</p></blockquote><p>No es que el Aquinate caiga en un argumento circular, asumiendo que existe la primera causa para deducir que no puede haber una infinitud de causas intermedias, sino que se da cuenta de la intr&#237;nseca dependencia que implica el ser una causa que solo se mueve si es movida, el ser una causa que solo causa si es causada, el ser algo que solo tiene <em>energ&#237;a</em> si otro que ya la posee se la comunica. Y podemos evitar la confusi&#243;n mental del infinito imaginado con lo siguiente: &#8220;Cualquiera que sea el n&#250;mero de estas [causas], desde nuestro punto de vista, puedo considerarlas como formando una sola, y, en el fondo, toda serie consta de solo tres t&#233;rminos: en la cima, la fuente de actividad; en medio, la causa intermedia, &#250;nica o m&#250;ltiple, y al fin el resultado producido por la actividad&#8221; (Sertillanges, O.P., <em>Las fuentes de la creencia en Dios</em>, 1943, p. 52).</p><p>Constatamos el resultado y, en cierta medida, el intermedio, pues podemos conocer cadenas de movimientos y causas. Todo ello manifiesta el ser-dependiente, que depende de algo sin lo cual no habr&#237;a <em>energ&#237;a</em> alguna en toda la cadena y as&#237; tampoco llegar&#237;a esta <em>energ&#237;a</em> al efecto &#250;ltimo. El ser-dependiente no tiene nada si no es otro que se lo dio, de modo que, si consideramos la cadena causal esencial infinita como un todo, es el todo el que depende de un otro para recibir la <em>energ&#237;a</em> o <strong>actualidad </strong>necesaria para producir el efecto constatado. <strong>Todas las causas intermedias esperan recibir algo que ninguna tiene y, entonces, que ninguna puede comunicar hasta el efecto final</strong>. Pero <em>de hecho</em> hay efecto final, de modo que hay <em>un Otro</em> que posee ya la <strong>actualidad</strong> (pues si no la posee por s&#237; mismo la recibe, y as&#237; espera al infinito recibir nada), de forma primera e independiente, para comunicarla a las dem&#225;s causas. De lo contrario, el ser-dependiente no tiene nada de lo cual depender y simplemente dejar&#237;a de existir. Pero esto no se verifica, pues de hecho <strong>hay ser y actualidad en el efecto constatado en la experiencia</strong>.</p><p></p><p><strong>Una explicaci&#243;n &#250;til, al menos para m&#237;</strong></p><p>Todo ello puede entenderse, al menos como a m&#237; m&#225;s me sirve, con la imagen de conjuntos, todos y partes. Un conjunto es una agrupaci&#243;n de cosas, las cuales son partes de este todo que es el conjunto. Existen muchos tipos de &#8216;todos&#8217;, por ejemplo, yo mismo soy un todo, pues tengo partes que me constituyen, como mi alma y mi cuerpo, mi cabeza y mis brazos, mis &#243;rganos y capacidades, etc. Sin mi alma, el todo que soy deja de existir, perder&#237;a la vida; sin mis brazos podr&#237;a seguir existiendo, porque la esencia de mi &#8216;todo&#8217; requiere de mi alma y mi cuerpo, mas no de mi brazo, aunque &#233;l sea una caracter&#237;stica que brota de mi humanidad. Hay, tambi&#233;n, &#8216;todos&#8217; puramente accidentales o casuales, por ejemplo, la mera agrupaci&#243;n de objetos de mi habitaci&#243;n: hay colchones, sillas, escritorios, ropa, etc. Pero todos ellos no est&#225;n unidos necesariamente los unos con los otros, sino solo porque yo libremente los puse ah&#237;. La cadena causal esencial es m&#225;s parecida al primer todo: es una agrupaci&#243;n de cosas que dependen unas de otras para ser, donde quitada la anterior se elimina la posterior.</p><p>Pensemos, entonces, en el todo de la cadena causal esencial <strong>infinita</strong>: agrupamos en el conjunto de la cadena a absolutamente toda realidad dependiente, de modo que cabe toda la realidad cognoscible, porque todo lo que conocemos es dependiente y no existe necesariamente, requiere de otro para ser movido. En esta hip&#243;tesis en que la cadena causal esencial es infinita, todas las causas (extendidas al infinito) de las cuales dependen las cosas del mundo caben dentro, porque tambi&#233;n son dependientes. Tenemos, entonces, el conjunto de las cosas dependientes, que requieren de otro para ser movidas, que requieren de otro para existir y recibir su <em>energ&#237;a</em> de acci&#243;n o <strong>actualidad y ser</strong>. &#191;De d&#243;nde procede, entonces, aquella <strong>actualidad</strong> que constatamos que tienen todas las cosas del universo que conocemos? Si absolutamente todo lo existente depende de otra cosa, nada hay fuera de ese todo que pueda dar, regalar o <strong>comunicar</strong> la <em>energ&#237;a</em> necesaria para ser. Y si nada hay que pueda dar algo, nada recibir&#225; el todo de la realidad y nada comunicar&#225; hasta el efecto &#250;ltimo: <strong>nada existir&#237;a</strong>.</p><p>&#8220;Multiplicad hasta el infinito las causas intermedias y con ello complic&#225;is el instrumento, pero sin fabricar una causa; alarg&#225;is el canal, pero sin producir ninguna fuente.<strong> </strong>Si no existe la fuente, el intermediario queda impotente, y no se lograr&#225; producir el resultado, o mejor, no habr&#225; ni causa intermedia, ni resultado, es decir, desaparece todo&#8221; (Sertillanges, O.P., <em>Las fuentes de la creencia en Dios</em>, 1943, p. 52).</p><p></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!KvaZ!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fe0c1b4f7-8f22-481e-86bd-68a756a17673_516x291.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!KvaZ!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fe0c1b4f7-8f22-481e-86bd-68a756a17673_516x291.png 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!KvaZ!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fe0c1b4f7-8f22-481e-86bd-68a756a17673_516x291.png 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!KvaZ!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fe0c1b4f7-8f22-481e-86bd-68a756a17673_516x291.png 1272w, 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stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a><figcaption class="image-caption">Esquema gr&#225;fico y argumental hecho por ChatGPT a partir de un boceto propio.</figcaption></figure></div><p></p><p><strong>Conclusi&#243;n</strong></p><p>La fuerza l&#243;gica del argumento reside en que, aceptando la primera premisa, la de la evidencia experiencial del mundo, negable solo a trav&#233;s de la negaci&#243;n idealista de la realidad, cualquier conclusi&#243;n que sea contraria a ella no podr&#225; ser verdadera. La infinitud causal resulta ser absurda, porque niega la experiencia m&#225;s evidente de lo real: la existencia de la dependencia de las cosas, el movimiento de ellas, etc. &#191;Qu&#233; nos queda, entonces? El &#250;nico modo de que la cadena causal esencial siga funcionando, como de hecho lo hace, es que haya en ella un primer eslab&#243;n que no dependa de ning&#250;n otro por tener en s&#237; mismo toda la <strong>actualidad</strong>, sin <strong>l&#237;mite</strong> alguno, porque no siendo recipiente de la <em>energ&#237;a</em>, es <strong>pura Energ&#237;a y Ser</strong>, como bien nos fue revelado, sin escol&#225;stica alguna, a trav&#233;s de Mois&#233;s: &#8220;<strong>Yo soy el que soy</strong>&#8221; (&#201;xodo, 3:14); y nos fue confirmado en Cristo Jes&#250;s: &#8220;Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, <strong>Yo Soy</strong>&#8221; (Juan, 8:58).</p><p>Me parece que el argumento es l&#243;gicamente impecable y cualquier error en &#233;l est&#225; en m&#237; y no en los sabios sobre los que me sostengo. Negarlo es negar la racionalidad misma, si negamos la l&#243;gica, o la realidad misma, si negamos la evidencia del mundo. Espero que este texto sirva, ante todo, para la mejor comprensi&#243;n de las v&#237;as y su estudio universitario, y no para nuevos mareos mentales, aunque no aseguro nada, ni para m&#237; mismo&#8230;</p><p></p><div><hr></div><p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1">[1]</a> En la explicaci&#243;n de Mill&#225;n-Puelles de la segunda v&#237;a, de la que se saca la cita, as&#237; como en la explicaci&#243;n de la primera v&#237;a (p. 395), el &#8216;aguardar&#8217; parece tener una connotaci&#243;n temporal, pues indica la necesidad de un actuar &#8216;antes&#8217;. Sin embargo, el problema de fondo no es temporal, precisamente porque es en el mismo hecho de moverse que las causas mueven a otros (en ese instante y no &#8216;despu&#233;s&#8217; de terminar su movimiento) y no deben terminar su movimiento (acabar la sucesi&#243;n) para reci&#233;n mover, pues en este caso hablar&#237;amos de una cadena causal accidental, en que terminado el movimiento o el ejercicio causal se produce el efecto, el cual ya por s&#237; solo y sin depender de la causaci&#243;n de su causa puede causar otro efecto. Este &#250;ltimo caso es el del engendramiento, en el ejemplo de mis abuelos y padres. El caso que nos interesa, en cambio, es el de, por ejemplo, yo mover con mi mano una botella: aunque el movimiento de mi mano sea temporal y sucesivo, es en esta sucesi&#243;n temporal que se da el movimiento de la botella, tambi&#233;n temporal y sucesivo. En cada instante el lugar de ella depende de mi mano, de modo que cesado mi movimiento no hay movimiento de la botella, no as&#237; con el engendramiento, en que cesada la causaci&#243;n (el procrear o engendrar) se mantiene el efecto (el hijo) en la existencia.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El determinismo absoluto y la verdad]]></title><description><![CDATA[O la confianza en la verdad a trav&#233;s de razones.]]></description><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/el-determinismo-absoluto-y-la-verdad</link><guid isPermaLink="false">https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/el-determinismo-absoluto-y-la-verdad</guid><dc:creator><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></dc:creator><pubDate>Thu, 26 Feb 2026 19:39:35 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/8a452ea0-74ef-455b-98bc-18c517379f43_414x276.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Me sent&#233; al lado de un amigo de un amigo, ambos estudiaban filosof&#237;a, como yo, as&#237; que el tema parec&#237;a estaba determinado a aparecer. Cualquier tema filos&#243;fico, en realidad. Fue en el cumplea&#241;os del segundo (s&#237;, otra vez un cumplea&#241;os; parecen ser propicios para mis desquites filos&#243;ficos). Entre varios temas, acerca de nuestros intereses en la carrera, fil&#243;sofos y teor&#237;as, surgi&#243; el siguiente: el amigo de mi amigo, llam&#233;moslo J, es determinista. <em>&#161;&#191;Qu&#233;?!</em> <em>C&#243;mo puede ser determinista</em>, pens&#233;&#8230; qu&#233; postura m&#225;s extra&#241;a, pues niega lo evidente: que <em>yo</em> elijo lo que yo <em>hago</em>. Me pareci&#243; incre&#237;ble, aunque yo mismo con anterioridad me hab&#237;a planteado el problema y conoc&#237; gente que afirmaba de s&#237; esta postura. Pero hac&#237;a mucho tiempo que no me encontraba con alguien que la defendiera, y con honestidad intelectual, como J. Lo conversamos un rato y luego hablamos de algo m&#225;s importante.</p><p>Unos meses despu&#233;s (hace poquito), hablando con otro amigo que estaba presente ese d&#237;a, record&#233; el tema del determinismo y le expliqu&#233; por qu&#233; cre&#237;a que no era razonable. Me gustar&#237;a explicar mi argumento aqu&#237;. Quiz&#225; ayude a alguno, especialmente a J, y pueda darse una discusi&#243;n sobre la materia en el futuro.</p><p>Quiero defender lo siguiente: el determinismo, como una postura racional que busca explicar la realidad, destruye la confianza en la verdad que busca establecer.</p><p>El determinismo (en su sentido absoluto, universal o fuerte) afirma que todo lo que ocurre en el mundo, <em>todo</em> estado de cosas, incluyendo nuestros actos aparentemente libres (electivos y, as&#237;, contingentes), est&#225; determinado a suceder en virtud de una serie de causas eficientes. Es decir, que todo lo que ocurre <em>ahora</em> iba a ocurrir <em>s&#237; o s&#237;</em> por algo anterior al suceso que estaba determinado a hacerlo suceder. &#191;De qu&#233; modo estaba determinado? Ac&#225; depender&#225; de determinismo: por el choque de cuerpos, el movimiento de las mol&#233;culas, los instintos animales, el inconsciente, la selecci&#243;n natural para la supervivencia, la interacci&#243;n entre esp&#237;ritus&#8230; entre otras posibilidades.</p><p>Si el determinismo es verdadero, esto es, si se corresponde con la realidad explic&#225;ndola tal y como es, tenemos un problema. &#191;Qu&#233; confianza merece una tesis de este estilo? En general, proposiciones o aserciones filos&#243;ficas son confiables y pretenden serlo seg&#250;n su razonabilidad: sopesamos razones, argumentos, afirmaciones, de un lado y otro; analizamos su coherencia l&#243;gica y comprobamos si la conclusi&#243;n se condice con los hechos, sea porque tal conclusi&#243;n es emp&#237;rica o porque se hace necesaria para la inteligibilidad y existencia misma de los hechos que explica.</p><p>Por ejemplo, si afirmo que el mundo se compone de realidades materiales y tambi&#233;n espirituales, analizo la realidad misma y busco indicios de realidades espirituales (las primeras son de suyo evidentes, pues las podemos ver y tocar). Un indicio pueden ser las actividades humanas que no podr&#237;an explicarse de no ser porque haya algo incorp&#243;reo en nosotros que permita realizarlas, como el conocimiento conceptual (nuestro entender cosas universales o que se dicen de muchas, como &#8216;hombre&#8217; dicho de Lucas y de J; pero este tema es m&#225;s complejo y amerita otro escrito). O si afirmo que en mi casa hay un limonero, mi interlocutor obsesionado con los razonamientos l&#243;gicos podr&#237;a hacer el siguiente: Lucas fue a buscar limones; sali&#243; al patio y volvi&#243; con limones; Lucas debe tener un limonero en el patio. No es algo necesario, pero es del todo razonable que haya un limonero en mi casa, de lo contrario no podr&#237;a haberlos conseguido tan r&#225;pido y sin salir de mi hogar (a menos que haya un ente-llevador-de-limones que me los haya dado). En fin, la conclusi&#243;n de este razonamiento se comprueba saliendo y verificando con la experiencia si acaso hay un limonero (lo comprob&#233; y es verdadero). El primer ejemplo da cuenta de conclusiones sin las cuales no pueden comprenderse determinadas realidades; el segundo da cuenta de conclusiones que, siendo razonables, deben comprobarse mediante la experiencia para saber con certeza su verdad.</p><p>Somos nosotros mismos los que reconocemos en una teor&#237;a particular su razonabilidad y, si es posible, su verdad: con elecciones argumentales a veces arriesgadas (con hip&#243;tesis como con el segundo ejemplo) o, si es con algo l&#243;gicamente m&#225;s seguro, con argumentos bien construidos fundados en hechos evidentes o poco controvertidos (como en el primer ejemplo).</p><p>Con el determinismo este proceso electivo y racional no parece ser posible y, entonces, tampoco la confianza en la verdad de esta teor&#237;a. En efecto, si el determinismo es cierto, entonces yo, por una serie de causas anteriores a mi operaci&#243;n, estoy determinado a argumentar lo que estoy argumentando ahora y, supongamos, tambi&#233;n estoy determinado a afirmar la veracidad del determinismo. No pudo ser de otro modo: no fui libre al elegir los argumentos en base a razones, simplemente <em>ten&#237;a que</em> aceptar una tesis, no por sus fundamentos racionales, sino que por las causas que me anteced&#237;an. Lo que me hace aceptar esta teor&#237;a, entonces, es el hecho de que yo estaba determinado a aceptarla, incluso con toda la vehemencia y certeza subjetiva que ten&#237;a al hacerlo, y no con las razones que sustentan la verdad de cualquier afirmaci&#243;n de nuestra vida.</p><p>Parece ser que un determinismo como el descrito, en cualquiera de sus variantes, no supera el test de razonabilidad de cualquier teor&#237;a filos&#243;fica. &#191;Por qu&#233; confiar en &#233;l si aquel que lo afirma lo defiende no por su razonabilidad intr&#237;nseca, sino que por estar determinado a ello? Pero el problema es m&#225;s grave: ni si quiera podr&#237;amos llegar a saber la verdad de cualquier raz&#243;n y argumento, porque todo discurso que &#8216;se nos ocurra&#8217; habr&#225; estado determinado por un estado de cosas anterior. El yo escribir esto y defender mi punto no estar&#237;a sustentado en las presentes razones, sino que se da y aparenta ser cre&#237;ble, para m&#237; y los dem&#225;s, solo porque estamos determinados a aceptarlo como tal y a valorar las razones que se nos presentan como razonables o irrazonables, seg&#250;n sea el caso que la fuerza anterior que establece mi futuro &#8216;quiso A&#8217; o &#8216;quiso B&#8217;.</p><p>Ya lo dec&#237;a el gran C. S. Lewis (s&#237;, el mismo de <em>Las Cr&#243;nicas de Narnia</em>):</p><blockquote><p>&#8220;Todo posible conocimiento, por tanto, depende de la validez de nuestro razonamiento. Si el sentimiento de certeza que expresamos por palabras como <em>debe ser</em> y <em>por consiguiente </em>y <em>por supuesto que </em>es una percepci&#243;n real de c&#243;mo las cosas <em>deben ser </em>realmente, vamos por buen camino. Pero si esta certeza es s&#243;lo un sentimiento <em>en </em>nuestra mente y no una penetraci&#243;n verdadera en las realidades m&#225;s all&#225; de nosotros &#8211;si solamente expresa el procedimiento como nuestra mente funciona&#8211;, entonces no podemos tener conocimiento alguno. S&#243;lo si el razonamiento humano es v&#225;lido, la ciencia puede ser verdad.</p><p>De aqu&#237; se desprende que ninguna explicaci&#243;n del universo puede ser verdadera si esta explicaci&#243;n no abre la posibilidad de que nuestro pensamiento llegue a penetrarlo realmente como es. Una teor&#237;a que explicara todas las cosas en el universo pero que hiciera inviable creer que nuestro pensamiento es v&#225;lido, quedar&#237;a dr&#225;sticamente descalificada. Porque se habr&#237;a llegado a esta teor&#237;a precisamente por el pensamiento, y si nuestro pensamiento no es v&#225;lido, la teor&#237;a se desmoronar&#237;a por s&#237; misma&#8221; (<em>Los Milagros</em>, 2006, p. 27).</p></blockquote><p>La tesis determinista, al menos la expuesta aqu&#237;, por tanto, no solo da razones para no creerla, sino que tambi&#233;n da razones para no creer en ninguna afirmaci&#243;n en absoluto: ninguna aporta razones reales, por cuanto todas se &#8216;aceptan&#8217; por estar uno determinado a ello. Bajo esta cosmovisi&#243;n, entonces, cualquier discurso carece de la racionalidad fundamental que la hace un discurso humano, abierto a la verdad de las cosas en s&#237; mismas. Y es por ello por lo que escribo sobre este tema ahora, porque, aunque esto haya surgido por una conversaci&#243;n de cumplea&#241;os, apela a lo m&#225;s hondo de nuestra naturaleza: la capacidad de elegir el bien, buscar la Verdad y, gracias a nuestra libertad, amar para &#8220;&#8230; dar la vida por los amigos&#8221; (Juan, 15:13). [Tambi&#233;n apela a mi obsesi&#243;n con la exactitud filos&#243;fica o, como le gusta decir a un profesor m&#237;o, a mis ganas de &#8216;partir un pelo metaf&#237;sico en dos&#8217;].</p><p>Lamentablemente no pude expresarle este argumento a J, pero me quedo satisfecho, porque hicimos amistad y luego hablamos de algo mejor. No s&#233; qu&#233; causa determinista nos movi&#243; a cambiar de tema, pero le expliqu&#233; a nuestro amigo la estructura argumental fundamental de las cinco v&#237;as para demostrar la existencia de Dios de Tom&#225;s de Aquino. Quiz&#225; escriba de eso un d&#237;a&#8230;</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El relativismo veritativo absoluto]]></title><description><![CDATA[Una reflexi&#243;n m&#225;s del mont&#243;n.]]></description><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/el-relativismo-veritativo-absoluto</link><guid isPermaLink="false">https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/el-relativismo-veritativo-absoluto</guid><dc:creator><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></dc:creator><pubDate>Thu, 12 Feb 2026 18:20:59 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/d057068a-7494-4665-a02b-a7b4227522fc_3135x4000.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Estaba yo celebrando felizmente un cumplea&#241;os, disfrutando una buena bebida y, sentado, conversando con cinco personas adem&#225;s de m&#237; (por supuesto que converso conmigo mismo). Debo decir que, si no casi, doblaban mi edad, lo que implicaba, para bien o para mal, que ten&#237;an muchas m&#225;s experiencias de vida y de reflexiones asentadas en el alma. Uno de mis interlocutores, sabiendo que algo conoc&#237;a yo de filosof&#237;a, quer&#237;a preguntarme un tema de su inter&#233;s: <em>&#191;qu&#233; es la filosof&#237;a?</em> Pregunta m&#225;s que dif&#237;cil, pero comenc&#233;, entonces, a contestar:</p><blockquote><p>&#8212; Hay tantas filosof&#237;as como fil&#243;sofos, pero si me preguntas a m&#237;&#8230; todo comienza con la b&#250;squeda existencial de la verdad, aquella que ambos ya de alg&#250;n modo conocemos porque nos comunicamos peque&#241;as verdades con nuestro lenguaje, a trav&#233;s de las cuales nos entendemos ahora mismo&#8230;</p></blockquote><p>Al instante se escuch&#243; una afirmaci&#243;n con una voz tranquila, pero fuerte en volumen y tan seria como categ&#243;rica: <em>no existe la verdad absoluta</em>. No hab&#237;a dicho en ning&#250;n momento el t&#233;rmino &#8216;absoluto&#8217;, pero realmente capt&#243; parte de mi discurso, pues si absoluto es aquello que no depende de nadie para ser como es, pues lo consideramos en s&#237; mismo o, como dir&#237;a un escol&#225;stico, <em>simpliciter</em> y no <em>secundum quid</em>, entonces s&#237;: la verdad filos&#243;fica, al menos la que <em>buscamos</em>, es <strong>absoluta</strong>. Por ello, no dud&#233; en contestar con un tranquilo y, al igual que mi compa&#241;ero, serio y categ&#243;rico: <em>s&#237; existe</em>. Lamentablemente, esta fue la perdici&#243;n para toda la conversaci&#243;n, habida y por haber&#8230;</p><p>No se pudo seguir la conversaci&#243;n sobre la filosof&#237;a&#8230; casi todos saltaban (incluy&#233;ndome) con alg&#250;n comentario al instante que el otro dec&#237;a algo, en una discusi&#243;n airada, aunque respetuosa, pero que no lleg&#243; a ning&#250;n lado. En el momento, y as&#237; se mostr&#243; al final, era imposible que se lograra un acuerdo, por la posici&#243;n que, ahora, me gusta llamar <em>relativismo veritativo absoluto</em>. Una peque&#241;a s&#237;ntesis de ella, o de alguna de sus variantes, la present&#243; el muchacho que la afirm&#243;:</p><blockquote><p>&#8212; No existe una verdad absoluta -repet&#237;a-. Lo que existen son muchas verdades de acuerdo con el sujeto que la afirma, el cual vive en una sociedad con determinadas normas y cultura, de tal modo que lo que para ella es bueno, malo, verdadero o falso, seg&#250;n sus est&#225;ndares, ser&#225; lo bueno y verdadero. Somos cosas insignificantes en un universo infinito, no vivimos nada de tiempo, debemos ser lo suficientemente <strong>humildes</strong> para no afirmar algo que nos trasciende completamente, <em>no hay tal cosa como una verdad absoluta</em>.</p></blockquote><p>Ni lo que yo dije, ni lo que dijo mi interlocutor, est&#225; exactamente reproducido aqu&#237;, y es posible que haya mezclado discursos que ocurrieron en distintos momentos del tiempo y, tambi&#233;n, que haya malentendido su posici&#243;n. Me parece, sin embargo, que sosten&#237;a las siguientes afirmaciones: (1) no existe una verdad absoluta, es decir, una proposici&#243;n que sea verdadera para <strong>todos</strong>; (2) la verdad depende del sujeto que la afirma, entonces hay tantas verdades como sujetos; (3) lo bueno y lo justo dependen del contexto en que uno est&#225; inmerso, con sus normas y costumbres. (1) es lo que llamo <em>relativismo veritativo absoluto</em>. (2) se sigue de (1) &#8212;si no hay verdad para todos, tampoco la hay para un grupo selecto que puede conocer la verdad entre ellos como algo independiente, porque si lo es, puede ser conocida por todos; si no hay verdad para todos, solo queda que cada uno tenga la suya individualmente&#8212; y (3) no parece ser compatible con (1), aunque alguna relaci&#243;n tiene.</p><p>La primera afirmaci&#243;n fue la que caus&#243;, primero en m&#237;, m&#225;s revuelo. Le contest&#233; con la cl&#225;sica afirmaci&#243;n de Santo Tom&#225;s de Aquino (sin citarlo, pues hubiera parecido un pedante, si es que no lo parec&#237;a ya):</p><blockquote><p>&#8212; Si afirmas que no existe la verdad absoluta, est&#225;s afirmando una proposici&#243;n que pretende ser verdadera para todas las personas, a saber, que <strong>ninguna</strong> conoce una verdad <strong>absoluta</strong>, de modo que esta afirmaci&#243;n se autodestruye. Comunicar tal proposici&#243;n como universal es afirmar su car&#225;cter absolutamente verdadero, cuando su contenido niega que esto sea posible. La humildad reside en aceptar la verdad acerca de las propias cualidades, defectos y virtudes, pero negar la misma posibilidad de afirmar la verdad y pretender que nadie puede es justamente lo contrario a la humildad: la imposibilita en general y deviene en la arrogancia que denuncias.</p></blockquote><p>En palabras del santo reci&#233;n mencionado: &#8220;que existe la verdad es evidente por s&#237; mismo, puesto que quien niega que la verdad existe est&#225; diciendo que la verdad existe; pues si la verdad no existe, es verdadero que la verdad no existe. Pero para que algo sea verdadero, es necesario que exista la verdad&#8221; (<em>ST</em> I, q. 2, a. 2, obj. 3). Es necesario que exista la verdad, una que es para todos aceptable por concordar con <strong>los hechos</strong>.</p><p>En este punto est&#225; en juego, ya no la verdad acerca de un tema en particular, sino que la capacidad misma de discutir sobre cualquiera: negar la verdad absoluta, en el sentido antes descrito, es negar la racionalidad de todo discurso. Cualquier afirmaci&#243;n, dada la aceptaci&#243;n de este anti-principio (pues niega el principio de no contradicci&#243;n), deviene ininteligible. En efecto, dicen los fil&#243;sofos (no por fil&#243;sofos, sino por tener sentido com&#250;n) que nada puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido. De lo contrario, cuando hago algo tan cotidiano como contestarle &#8216;bien&#8217; a mi amigo cuando me pregunta &#8216;&#191;c&#243;mo est&#225;s?&#8217; es un enigma: &#191;acaso estoy bien o estoy mal? Si digo bien, quiz&#225; sea y no sea que estoy bien, y si no lo estoy (afirmando que no), estoy bien. En fin, cualquier afirmaci&#243;n, sin el sustento de este principio, carece de <strong>absoluto</strong> sentido.</p><p>Podemos decir, adem&#225;s, que este principio es verdadero, pues indica un hecho de la realidad, sin el cual nada podr&#237;a ser ni entenderse. Negar la verdad es, por tanto, negar este principio, sea por negar su verdad, sea por tener un segundo (apenas un segundo) m&#225;s de &#8216;coherencia&#8217; a la hora de <em>afirmar como verdadero</em> que <em>nada lo es</em>.</p><p>Apenas di a conocer la contradicci&#243;n patente de la afirmaci&#243;n <em>relativista</em> <strong>absoluta</strong>, la persona que estaba a mi lado, en un instante de asombro m&#225;gico que se manifiesta al entender algo muy profundo, se dio cuenta del razonamiento. En una captaci&#243;n intelectual pudo ver <em>la verdad</em> y llevar hasta las &#250;ltimas consecuencias su negaci&#243;n: si no hay tal cosa como una verdad para todos conocible, entonces cuestiones tan graves como un asesinato o una violaci&#243;n no ser&#237;an susceptibles de juicio moral. Ser&#237;a tan f&#225;cil (y absurdo) como que el criminal afirme que no hizo lo que hizo, y no tendr&#237;amos modo alguno de comprobarlo, porque aquello que yo y &#233;l entendemos por verdadero viven en dimensiones separadas: lo que a cada uno parezca ser&#225;, y el &#250;nico remedio que queda es la imposici&#243;n coactiva de una de las voluntades en conflicto.</p><p>Nuestro amigo absolutista, quiero decir, relativista, no estuvo de acuerdo con estas consecuencias l&#243;gicas, y en una seguidilla de preguntas y respuestas entre ambos lleg&#243; a afirmar que la realidad era <strong>parad&#243;jica</strong> por darse el caso de que, habiendo ninguna verdad, sea verdad que no la hay. Sin embargo, las paradojas son aparentes contradicciones, pueden resolverse: esto ya no era aparente ni se pod&#237;a resolver. Y ante la gravedad de la consecuencia moral, surgi&#243; m&#225;s expl&#237;cita y desarrolladamente la afirmaci&#243;n (3):</p><blockquote><p>&#8212; La sociedad en que vivimos tiene ciertas normas, culturales y jur&#237;dicas, que reprueban y castigan determinadas acciones. Por supuesto que el asesinato est&#225; mal, precisamente por la sociedad en la que estamos, que hace necesaria la existencia de un orden de convivencia.</p></blockquote><p>&#191;Acaso es necesario que haya normas de convivencia? Es <strong>absolutamente</strong> necesario, dijo. En fin, me parece que esta postura ya no va con el <em>relativismo veritativo absoluto</em>, pues apela no a la subjetividad total de los hechos, sino que a una autoridad veritativa-moral supraindividual: el colectivo. Esta postura es, entonces, un <em>relativismo moral cultural</em>, no absoluto (aunque sea absoluta la verdad de que la moral var&#237;a por cultura). Estamos frente a otro problema que no me gustar&#237;a abordar ahora (mi contexto cultural me indica que no es conveniente), pero est&#225; relacionado en la medida en que, si no hay una verdad absoluta, tampoco hay moralidad absoluta y, entonces, &#191;en qu&#233; la hacemos depender? Si en cada subjetividad, hasta los negacionistas (del principio de no contradicci&#243;n) estar&#237;an horrorizados: quiz&#225; la cultura occidental (medianamente) razonable en la que estamos baste.</p><p>Me gustar&#237;a ahondar en el <em>relativismo veritativo absoluto</em>. El nombre me parece c&#243;mico, porque da cuenta de la <strong>obvia</strong> contradicci&#243;n que presenta. Como indiqu&#233;, aceptarlo <em>voluntariamente</em> implica consecuencias desastrosas para la vida y el mundo: nada es inteligible, toda afirmaci&#243;n es absurda de por s&#237;, no hablar&#237;amos, sino que har&#237;amos puros ruiditos de animal (y perd&#243;nenme los animales). Pero con estas consecuencias, &#191;por qu&#233; alguien afirmar&#237;a algo as&#237;?</p><p>Quiz&#225; esta es la pregunta filos&#243;fica m&#225;s dif&#237;cil. Como dec&#237;a nuestro amigo negacionista, hay que ser humildes: no la puedo responder. Pero como buen (intento de) fil&#243;sofo, puedo cantinflear algo&#8230; Me parece importante el &#8216;voluntariamente&#8217;, pues aceptar algo siempre implica voluntad, es mi propio querer ante la realidad que se me presenta; que se me <em>impone</em>, no con violencia, sino que, con la mayor naturalidad; el que asiente a determinadas afirmaciones del pensamiento. Sin embargo, cuando el pensamiento comienza a fallar cual computador al que se le derram&#243; caf&#233; encima, aceptar esos fallos parece ser pura y absoluta <em>voluntad</em>. &#191;D&#243;nde est&#225; la raz&#243;n detr&#225;s de tal aceptaci&#243;n? No parece haberla. Pero <strong>siempre</strong> la hay, porque nadie act&#250;a si no es por algo que valora, y lo valora porque se le presenta a su entendimiento como un bien.</p><p>&#191;D&#243;nde est&#225;, entonces, el valor en negar la verdad absoluta y aceptar las &#8216;paradojas&#8217; que implica o, quiz&#225;, no lograr verlas? &#191;Qu&#233; verdades nos muestra la realidad misma que son casi innegables y que, por lo mismo, negarlas solo es posible negando toda racionalidad discursiva? &#191;Cu&#225;les de estas verdades casi innegables son candidatas a ser negadas, quiz&#225; por alguna inconveniencia individual en ellas? &#191;Ser&#225; m&#225;s f&#225;cil de justificar los propios desordenes morales (o problemas inculpables y dolorosos) cuando uno se olvida de una objetividad veritativa y &#233;tica? Me parece a m&#237; que s&#237;, pero cada uno sabr&#225; los pecados de los que escapa y los dolores que lo marcaron&#8230;</p><p>Quiz&#225; el problema m&#225;s grande que presenta esta postura es que, pretendiendo ser tolerante y, m&#225;s que tolerante &#8212;pues tolerar es una suerte de indiferencia o incluso rechazo, pero sin interferencia&#8212;, ser complaciente con <strong>todas</strong> las &#8216;verdades&#8217; de cada persona, en una apertura de mente <strong>absoluta</strong>, acaba por ser el mejor modo de cerrarse a una verdadera b&#250;squeda de la verdad. Aquel que niega la verdad en este relativismo tiene en s&#237; un escudo irrompible, porque tom&#225;ndolo en serio no hay nunca razones para creer en las razones del otro, por cuanto esto implicar&#237;a la universalidad de tales razones y no el subjetivismo y, junto con esto, la aceptaci&#243;n de que no puede haber verdades contradictorias y vivas al mismo tiempo. Cada uno tiene su verdad, la cual no puede ser aceptada como tal por los dem&#225;s; no hay modo de hacer propio el pensamiento del otro, en comunidad, sino que cada uno lo posee en privado. Como dije, solo queda que la voluntad de uno se imponga con violencia o, quiz&#225;, la confianza en el otro pueda hacer que uno cambie de opini&#243;n, pero solo si el otro apela a mi sentir, que solo yo puedo conocer en mi verdad encarnada.</p><p>&#191;Qu&#233; puede hacerse ante una vida cerrada a la comunidad en la verdad, irremediablemente lanzada al abismo de la irracionalidad? Cuando se vive con esta idea por tanto tiempo, aplic&#225;ndola a tantas experiencias en d&#233;cadas de vida, mezclada con errores y sufrimientos, se hace m&#225;s dif&#237;cil cambiarla. Y si el argumento racional aplicado por Tom&#225;s de Aquino no funciona, podr&#237;a intentarse aplicar la misma racionalidad a consecuencias m&#225;s remotas: cotidianas como el hecho de que conversar con el otro implica al menos una serie de verdades b&#225;sicas que ambos aceptan (en una suerte de verdades <em>a priori</em>); o manifestar las &#250;ltimas consecuencias del anti-principio relativista, sea la negaci&#243;n del principio de no contradicci&#243;n o las horrendas consecuencias morales de aquel. Ninguna discusi&#243;n es, sin embargo, absolutamente intelectual: tratamos con personas humanas, de carne y hueso y, entonces, cargadas de emocionalidad (incluy&#233;ndome, aunque parezca un robot filos&#243;fico). Por ello, la caridad interpretativa y la amabilidad en el lenguaje debe estar siempre presente (y lamento cuando no me hago caso a m&#237; mismo en esto).</p><p>Junto a ello, cuando no hay argumento alguno que funcione, hay que ir a la ra&#237;z del problema: hay cierto valor en negar la verdad. Sea cual sea este valor o bondad para el negacionista, cuando al intelecto se le presenta un bien a&#250;n mayor, lo razonable es elegirlo. Queda, por tanto, que a nuestro interlocutor se le presente un bien tan grande que no pueda negar su objetividad y comunicabilidad, pues cuando uno se goza en tan grande perfecci&#243;n no quiere sino present&#225;rsela a los dem&#225;s, lo que solo es posible reconociendo su verdad.</p><p>&#191;Qu&#233; puede hacer uno para presentarle tan grande bien? Podr&#237;a decirse que solo queda rezar, pero no es as&#237;. Siempre habr&#225; que rezar y, al mismo tiempo, actuar, porque el bien (casi) infinito que todos podemos dar y presentar a los dem&#225;s es nuestra amistad. Una amistad que, colmada por la caridad, pueda al final de nuestros d&#237;as y de los suyos manifestar nuestra verdad, la verdad del bien que poseemos en conjunto y, amando al otro hasta la muerte, no nos suceda el terror de escuchar ya en la otra vida: &#8220;Jam&#225;s los conoc&#237;; ap&#225;rtense de m&#237;, ustedes, los que hacen el mal&#8221; (Mateo, 7:23).</p><p>Por eso, y sin haber pensado en todas estas especulaciones escol&#225;sticas, nos pusimos a conversar de m&#250;sica&#8230;</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tres poemas a Jesucristo]]></title><description><![CDATA[El borde de tu manto.
No s&#233; cu&#225;nto te amo.
No alcanza.]]></description><link>https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/tres-poemas-a-jesucristo</link><guid isPermaLink="false">https://lucaspeaylillo429363.substack.com/p/tres-poemas-a-jesucristo</guid><dc:creator><![CDATA[Lucas Peñaylillo]]></dc:creator><pubDate>Sun, 18 Jan 2026 03:10:40 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/d771fb77-e1fc-481f-bdb8-3e0c47463f08_2046x3051.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>El borde de tu manto</strong></em></p><p>Si tan solo pudiera tocar tu manto,</p><p>sanar&#237;a de todo mal,</p><p>si pudiera tocar tus ropajes,</p><p>mis vicios saldr&#237;an en un carruaje.</p><p>Si tocara tu manto,</p><p>cesar&#237;a mi llanto.</p><p>Si me acercara a tu abrigo,</p><p>ya no ser&#237;a la ciza&#241;a, sino que el trigo.</p><p>Con tocar tu manto, Se&#241;or,</p><p>me liberar&#237;a del dolor.</p><p>Acabar&#237;as con la condena,</p><p>que sali&#243; de mi propia vena.</p><p>Si tan solo pudiera tocar tu manto,</p><p>sanar&#237;as toda la malicia,</p><p>que forj&#233; desde mi propio encanto.</p><p>No pude tocar tu manto,</p><p>pero fuiste tu el que toc&#243; mi coraz&#243;n,</p><p>porque sin ti no ser&#237;a nada, ni siquiera un borrador.</p><p>Si pudiera tocar el borde de tu manto, Se&#241;or,</p><p>no ser&#237;a solo tu manto, sino que todo tu interior.</p><p>Pero algo me acerqu&#233; a ti,</p><p>gracias a tu infinito amor,</p><p>sin el cual no buscar&#237;a tu manto si quiera</p><p>olvid&#225;ndote en la ceguera.</p><p>El borde de tu manto me basta,</p><p>ante la miseria de mi casta,</p><p>pero si te alcanzara completo,</p><p>terminar&#237;a mi aprieto y el mal quedar&#237;a obsoleto.</p><div><hr></div><p></p><p><em><strong>No s&#233; cu&#225;nto te amo</strong></em></p><p>Jes&#250;s, no sabes cu&#225;nto te amo, pero lo sabes mejor que yo,</p><p>Se&#241;or, no sabes cu&#225;nto te agradezco, pero t&#250; me das gracia para agradecer,</p><p>Maestro, no sabes cu&#225;nto he aprendido de ti, pero t&#250; me lo has ense&#241;ado,</p><p>Amado m&#237;o, no sabes cu&#225;nto abriste mi coraz&#243;n, pero eres T&#250; quien est&#225; en &#233;l.</p><p>Padre, t&#250; lo sabes todo, a trav&#233;s del Hijo y con el Esp&#237;ritu,</p><p>soy yo quien no abarca todo el bien que me has hecho.</p><p>Hermano m&#237;o, no s&#233; cu&#225;nto me amas, pero s&#233; que yo no lo suficiente.</p><p>Ay&#250;dame a estar m&#225;s contigo, para estar m&#225;s con mi pr&#243;jimo y llevarlo a ti.</p><div><hr></div><p></p><p><em><strong>No alcanza</strong></em></p><p>Ante Tu Amor, Se&#241;or, las palabras no alcanzan.</p><p>No alcanzan, porque nuestro verbo no se compara con el tuyo.</p><p>Cuando T&#250; amas, tu Palabra nos completa,</p><p>cuando yo Te amo, mi palabra no llega.</p><p>&#191;Qu&#233; me queda si no es mi boca para hablarte?</p><p>Mis manos, para con arte manifestarte,</p><p>y mis rodillas, para con ellas adorarte;</p><p>mis o&#237;dos, para escucharte;</p><p>mis brazos, para comunicarte con cari&#241;o a mi hermano,</p><p>y lograr as&#237; que Tu Verbo Caritativo complete otra alma,</p><p>y la m&#237;a est&#233; m&#225;s cerca de una palabra suficiente para pagar Tu Amor.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>